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COMARCA
PASIEGA
Uno de los lugares más hermosos de Cantabria, y también
de los más olvidados, es el impresionante rincón encaramado entre los
montes divisorios de Cantabria con Castilla, conocido como los montes de
Pas. Protege la cordillera el sur de esta comarca y sus puertos de entrada a
los valles, que se adosan a sus breñas serpenteantes. La sierra, como una atalaya vigilante, se extiende desde
el Castro Valnera al puerto del Escudo, con alturas de más de 1000 metros,
entre las que sobresalen: Cantos Calientes, El Cotero, Cerro la Marruya,
Masas de Pardo, Peña Negra, La Torcosa, Pico Miel y Valnera. El Castro
Valnera, un gigantón pétreo de 1.707 metros de altura, que se yergue sobre
la cordillera hasta asomarse por encima de la bahía de Santander, a caballo
entre la Vega, San Roque y tierras burgalesas, es el padre de los dos ríos
pasiegos nacidos entre las peñas de sus crestas: el Miera, cerca del puerto
de la Lunada, y el Pas, en el arroyo de Pandillo, este último ha dado
nombre a toda la comarca y a sus habitantes, no sabemos por qué, ya que
apenas nace, pasa rápido por la villa de la Vega para escurrirse fugaz por
el valle de Toranzo, al que riega en su largo recorrido. El Miera, su hermano, no se conforma con dar nombre a la
villa de San Roque, bautizada o motizada con el río Miera, sino que lo que
hace con la región limítrofe, la verde y marítima Merindad de Trasmiera.
La tercera villa pasiega, San Pedro del Romeral, es madre de tres pequeños
riachuelos, que aumentan el aún pobre caudal del Pas. Estas tres villas,
con nombres religiosos: Nuestra Señora de la Vega, San Pedro del Romeral y
San Roque de Rio Miera, asombran por su belleza arisca y bravía, pero
siempre verde y sedante. Las tres, juntamente con Espinosa de los Monteros,
componían una ciudad antiguamente, en la cual, los reyes, "desde
tiempo inmemorial", escogían sus monteros, por la "limpieza de
sangre" que les caracterizaba , contra las opiniones nunca probadas de
quienes les creen judíos. Existe una carta de la reina Juana la Loca en que lo
asevera, y prohíbe el paso de los semitas por estas villas para evitar el
cruce de sangre de aquellos con estas gentes racialmente "puras".
Asimismo se comprueba de este dato en los padrones de hidalguía por los que
vemos que todos los vecinos eran de la calidad de nobles. Son , pues,
nuestros pasiegos de el mismo origen que el resto de los cántabros o
montañeros que componen todo lo que hoy es nuestra región; acaso algo
distinto por su aislamiento entre las breñas, sus costumbres ancestrales,
conservadas y diferenciadas del resto de Cantabria por su modo de vida
acomodado al hábitat que lo rodea. La Vega de Pas tiene como barrios: Candolías, La Gurueba,
Guzparras, Pandillo, Viaña y Yera. Tiene una extensión de 87,60 Km2.
García-Lomas lo llama "municipio antieucaliptal" en alusión a
que no existe este tipo de bosque, tan frecuente en Cantabria. San Pedro del Romeral está compuesto por los siguientes
barrios: Aldano, Bustalejín, Bustiyerro, Hornedillo, La Peredilla,
Ronquillo, La Sota, Vegaloscorrales, Vegalosbaos. Su superficie abarca 57,32
Km2. San Roque sólo tiene tres, que son: Carcabal, Merilla y
la Concha. Tiene una superficie de 36,01 Km2. A pesar de la homogeneidad de su tradición,
geográficamente las tres villas son distintas: San Roque de Río Miera se
ajusta al río de su nombre y se extiende de norte a sur, con la corriente a
un lado, sirviendo de linde entre Pas y Soba y la carretera al otro,
serpenteando entre praderas "pindias". En contraste la Vega de
Pas, o antiguamente Santa María de la Vega, vista desde lo alto de la
Braguía, es casí un nacimiento de los que poníamos de niños por Navidad. Es como una gran alfombra ondulada en donde todo son
verdes que se cuartean en un mosaico de linderos o rodanos, interrumpidos
por el hosco ocre de los montes. Allá abajo las casas se apiñan junto a la
iglesia, mientras arriba las cabañas se esparcen entre la braniza. San Pedro del Romeral acusa más esta dispersión de sus
casas, mientras se suavizan los relieves de sus vertientes, menos agrestes
que las de San Roque. En la plaza existía, y creemos que existirá
todavía, una añosa encina frente a la iglesia parroquial. A pesar de habernos referido sólo a las tres villas
pasiegas, es verdad que hay una zona de influencia pasiega que abarca desde
Soba a Ruesga, el valle de Carriedo con su capitalidad repartida - y
enfrentada a veces - entre Villacarriedo y Selaya, localidad esta última
que acoge a la Virgen de Valvanuz , auténtica patrona de los pasiegos, cuya
festividad el día 15 de Agosto, se celebra de forma multitudinaria en las
praderas del santuario erigido a la misma. A todos los cántabros, cuando estamos fuera de nuestra
tierra, nos llaman genéricamente pasiegos. Pero han de saber todos que eso
nos enorgullece, como recuerda aquella copla de la canción montañesa ,
cantada por el Coro Ronda Garcilaso de Torrelavega, dirigido por el llorado
Pepín del Río, al que tuve oportunidad de propiciar su primera y única
actuación en la plaza de la Vega, dándole la ocasión de posar sus
partituras sobre la mesa de concejos, mientras manejaba con su maestría
proverbial la batuta que dejó huérfana ya hace algunos años: " Me llamaste pasieguca
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